Una malagueña por Europa – Parte I (Milán y Venecia)
Finaliza “la mejor época de mi vida” o eso dicen todos los adultos. La carrera ha terminado, comienzas a trabajar y ya dejas atrás todas esas “juergas” típicas de la juventud para empezar a hacer cuentas y pagar facturas. Pero todo esto no suena tan mal si planeas un viaje por Europa con tu mejor amiga. Es por esto que hoy vengo a contaros mi experiencia y a aportar algunos consejos para quien quiera visitar ciudades tan maravillosas como Málaga, o al menos casi tan maravillosas.
No hace falta ser joven o haber terminado los estudios para querer viajar a Milán o Venecia. Son dos ciudades en el norte de Italia y están bastante cerca la una de la otra por lo que podemos planear un viaje perfecto a ambas. Nosotras comenzamos por Milán nuestra aventura de veinte días, pero en Italia pasamos solo cinco.
Desde el aeropuerto de Málaga tenemos muchísimos aviones internacionales, y no penséis que coger un avión es muy caro, si miramos bien podemos conseguir un vuelo a Milán por unos 30 euros. En esta ciudad pasamos solo dos días, realmente no nos faltó tiempo para visitarla pues no es muy grande y en ese tiempo puedes ver lo más destacable.
En Milán, la ciudad de la moda, comenzaremos visitando la plaza Duomo donde se encuentra la catedral gótica, una de las más grandes del mundo. Fue construida en 1386 constituyendo desde entonces el centro de la ciudad. Entrar a la catedral cuesta apenas dos euros y también se puede subir a la “terraza” para disfrutar de los tejados de la catedral y de las mejores vistas de Milán. Para subir hay dos opciones: ascensor y escaleras. Nosotras pensamos que en ascensor sería más cómodo y rápido, pero solo es lo primero. Al final nos cansamos más esperando que si hubiésemos subido por las escaleras, por eso recomiendo usar esta opción que además es más barata. Y recordad que no podréis entrar si vais con los hombros o las rodillas al descubierto (esto será la norma general en las iglesias de Italia).


Al lado de la plaza Duomo se encuentra la Galería Víctor Manuel II, y aunque nosotras no podíamos permitirnos comprar nada en Versace o Dior, no dudamos en deleitarnos la vista paseando por estas galerías. Aprovechando el paseo llegamos a la plaza del mercado donde se alza el teatro de la Scala, uno de los teatros de ópera más famosos del mundo.

Después de estas visitas tendremos que buscar dónde comer, nosotras en Milán probamos las piadinas. Es una masa hecha con harina de trigo que la comen con casi cualquier cosa, una opción barata y muy italiana para almorzar.

Y ya por la tarde nos dirigimos al castillo Sforzesco, una fortaleza del siglo XIV la cual podemos visitar de forma gratuita. En la actualidad alberga numerosos museos de arte que se pueden ver por diez euros. Si no queremos realizar esta visita podemos continuar hasta el parque Sempione para acabar el día paseando por este agradable lugar.
Nuestro segundo día en Milán lo queríamos empezar en la Iglesia de Santa María Delle Grazie pues allí se encuentra el famoso cuadro de “La última cena” de Leonardo da Vinci. Pero supimos que había que comprar las entradas por adelantado solo un mes antes y ya no quedaban para las fechas que estaríamos allí, así que os recomiendo que si sabéis las fechas de vuestro viaje reservéis cuanto antes las entradas. Y por mucho que leáis en internet que por teléfono suelen quedar algunas disponibles, ya os digo yo que tras veinte minutos intentando hablar en italiano para conseguir entradas no hubo manera.
Por eso nuestro segundo día decidimos cambiar el plan y visitar el famoso cementerio monumental. Puede sonar raro visitar cementerios, a mí personalmente me encanta pues se aprende mucho de un lugar paseando por estos museos al aire libre. El de Milán es especialmente impresionante, no hay tumbas sin más, todas tienen estatuas diferentes que las convierten en obras de arte. Sin duda mi visita favorita de este viaje fue al cementerio.
Después de visitar el cementerio, el tiempo que pasemos allí dependerá de nosotros pues es muy grande, dedicaremos el tiempo para ir a algunas de las basílicas más destacadas de la ciudad como la de San Ambrosio o San Lorenzo Maggiore.

Para finalizar podemos ver el atardecer en el Naviglio Grande, una zona de mucha vida nocturna. En el año 1179 se construyó una red de canales artificiales que, aunque no duró mucho tiempo, en su momento fueron fundamentales ejes de la industrialización del país. El barrio de los Navigli representa lo que queda de un tiempo perdido donde los protagonistas son los dos canales principales que conectaron la ciudad con el mundo en un momento clave de expansión: Naviglio Grande y Naviglio Pavese.
Nuestros dos días en Milán se acaban y nos marchamos a Venecia. En esta ocasión cogeremos un tren de alta velocidad italiano que podemos encontrar a buenos precios (12 euros por persona) y en dos horas y media podremos llegar a la estación central de Venecia.
El primer día iremos al centro, a la plaza de San Marcos. Allí se forman grandes colas para entrar a la Basílica homónima, pero sin duda merece la pena la espera. Tened en cuenta que no se puede entrar con mochilas, para ello hay que dejarlas en unas consignas gratuitas que hay al lado del reloj astronómico. Después de ver la basílica podemos subir al campanario que nos encontramos justo en frente, solo se puede subir en ascensor y nos ofrece unas vistas impresionantes de Venecia.

Lo siguiente será el Palacio Ducal, las entradas se pueden reservar por internet y comprarlas de forma combinada con el Museo Correr y la Biblioteca Marciana. Aquí cometimos un error pues en internet no ponía que la biblioteca estuviese cerrada los domingos y nosotras compramos entrada para este día, pero sin duda el museo y el palacio merecen una visita. Y sí, es dentro del palacio donde podréis pasar por el famoso puente de los Suspiros. Este da acceso a los calabozos del palacio y debe su nombre a los suspiros de los prisioneros que, desde aquí, veían por última vez el cielo y el mar.

Después de esta visita nos tenemos que marchar a descansar pues el segundo día hay que madrugar bastante. Venecia cuenta con otras islas alrededor, las más famosas son Burano, Murano y Torcello, y son muy turísticas por lo que lo mejor es madrugar y llegar temprano para visitarlas tranquilamente. Lo que se recomienda para llegar a las islas es comprar un billete de 24 horas para los vaporetto (barcos que actúan como autobuses en Venecia), nosotras optamos por esta opción, pero ampliando esas 24 horas a 72 para poder movernos por Venecia con total facilidad el resto de días (tarjeta Venezia Unica).
Murano es conocida por el cristal, allí nos encontraremos museos y tiendas dedicadas a este producto. En Burano encontramos la típica estampa de canales y casas pequeñas de colores. Y Torcello es la isla más antigua de la Laguna de Venecia. Es un día dedicado a pasear y disfrutar de la belleza que tienen estos lugares.

A nosotras realmente nos sobró tiempo, acabamos de visitar las islas a las tres de la tarde por lo que decidimos visitar la zona norte de Venecia, la parte menos turística, pero para mí la más auténtica. Aquí podemos pasear por el Campo dei Mori y el Campo di Ghetto Nuovo disfrutando de un ambiente 100% veneciano, pues en el centro apenas viven italianos, todos se encuentran en los barrios más alejados.
Y por supuesto no se nos ha olvidado el plato estrella en el que todos pensamos cuando vamos a Italia, la pizza. Teniendo en cuenta que somos estudiantes con poco dinero, la idea de sentarnos en un restaurante de lujo a orillas de un canal a comernos una pizza por más de veinte euros no nos resultaba muy atractiva. En nuestra pensión preguntamos por un lugar para comer buena pizza a buen precio y nos recomendaron “Pizza Al Volo”, donde podemos comer por unos siete euros y de verdad que tienen una comida deliciosa. Es un lugar sin mesas ni sillas, por lo que pedimos para llevar y nos sentamos en un parque a disfrutar de Venecia.
Último día en Venecia, este día decidimos complementar todo lo que nos habíamos dejado atrás como el puente Rialto, la basílica de Santa María de la Salud, San Giorgio Maggiore, la Scuola Grande di San Rocco pintada por Tintoretto y la Iglesia de Santa María Gloriosa dei Frari donde está el cuadro de la Asunción de Tiziano y su tumba.

Y aquí se acabó nuestra aventura por Italia, sin duda volveremos para visitar más ciudades pues todas tienen un encanto especial. De aquí nosotras nos marchamos a Alemania, pero eso ya lo contaremos en el próximo artículo.
Por último, os dejamos como ayuda los mapas que realicé antes del viaje con el itinerario de cada día para ayudar
Autora del artículo: Noelia Ruiz
Buenos días,
Después de leer el artículo me han entrado ganas de ir a visitarlas!!
Buenos días,
Yo he visitado Venecia y es preciosa. Con ganas de volver.
Buenos días,
Que bonitooo….lo malo es que yo ya he vuelto de viaje, snif snif…..Le pediré a mi jefe algunos días más….jejejej
Buenos días,
Me habéis casi convencido de tener que visitar estas ciudades….
Buenos días,
Este año ya no, pero para el que viene los marcaré como posibles destinos. Las ciudades se ven que tienen que ser preciosas.
Buenos días,
Yo me quiero ir….si hay alguna agencia de viajes que lea esto y sea caritativa, que me regale el viaje porfa porfa…..jejeje
Buenos días,
Acabáis de ponerme los dientes lagos…..Irene si consigues el viaje, llévame contigo..jajaja!!
Buenas tardes,
Milán es una pasada, yo estuve hace dos años trabajado durante 6 meses y me enamoré de la ciudad. Es una de esas ciudades que hay que visitar si o si
Buenas tardes,
Venecia la he visitado en un par de ocasiones, una de soltera y otra en familia y la verdad que merece la pena ir de vacaciones. Por supuesto el viaje en góndola es obligatorio.
Buenas tardes,
Tienen que ser sitios muy bonitos de ver y el tema de los mapas de Google muy prácticos. Dan ganas de coger e irse!!