Una malagueña de viaje por Europa – Parte II (Múnich y Berlín)
En la primera parte conté los primeros cinco días de mi aventura por Europa. Tras una breve visita en el norte de Italia, nos marchamos hacia Baviera para disfrutar de su gastronomía, su cerveza y su historia. Para ir hasta Múnich nosotras cogimos un tren desde Venecia, lo cual nos supuso unas seis horas de trayecto atravesando los impresionantes Alpes. Sin embargo, si queremos visitar directamente Alemania, tenemos suerte de que el aeropuerto de Málaga ofrece numerosas conexiones internacionales directas.
Empezamos con la capital de Baviera, Múnich, una ciudad que fue destruida casi al 80% en la Segunda Guerra Mundial y que fue reconstruida a finales del siglo XX. Es por esto que, aunque podemos disfrutar de Múnich tal y como era, no estamos viendo las construcciones originales. Sin embargo, esta ciudad tiene mucho que ofrecer, pues tiene un gran peso en la historia de Europa y Alemania como capital de la Región de Baviera. Además de ser conocida por su rica gastronomía.
Nosotras decidimos pasar solo dos días en Múnich, pero recomiendo dedicarle al menos un día o dos más pues hay cosas que no pudimos ver como, por ejemplo, el Castillo del Rey Loco. Aun así, pudimos disfrutar de una experiencia 100% alemana.
Comenzamos en el centro histórico en la Marienplatz (Plaza de María) donde nos encontramos con el Neues Rathaus (Nuevo Ayuntamiento) y Altes Rathaus (Viejo Ayuntamiento) en cuya fachada podemos disfrutar de un bonito carrillón a las once y las doce de la mañana que nos da algunas pistas sobre la historia de esta ciudad. El primer día teníamos muchos planes y poco tiempo, por lo que optamos por hacer un Free Tour con la empresa Sandemans, la cual recomendamos encarecidamente ya que pudimos ver todo lo importante del centro en tres horas. Los Free Tour son muy populares en toda Europa porque todo el mundo puede permitírselo, al final del tour pagas al guía en función de cómo valores su trabajo.
Y si decidís hacer solos el recorrido estos son algunos de los puntos que no podéis dejar atrás:
- Iglesia de San Pedro (Alter Peter) a la que subiremos para admirar unas magníficas vistas de Múnich. Son 299 escalones de madera desde los cuales se ven los pisos de abajo (Ojo si sufrís de vértigo) y es muy barato subir.
- Viktualienmark es el mercado más famoso de Múnich. Los Biergarten (Jardines de cerveza) son muy típicos en Alemania, constan de mesas largas con bancos donde nos sentaremos con desconocidos para disfrutar de unas buenas cervezas y salchichas alemanas. Este mercado en especial es bastante caro, pero podemos comprar unas salchichas ya hechas en las tiendas de alrededor y allí pedir la cerveza, pues podemos llevar nuestra propia comida al sitio.
- Y hablando de cerveza, no podemos dejar de visitar la Hofbräuhaus, la cervecería más famosa de Múnich. Y es muy curioso este sitio pues podemos ver el salón donde el partido nazi se reunía. Aun así, no es muy recomendable comer en este sitio pues está muy masificado y la comida no es de calidad. (Luego recomendaré algunos platos y lugares donde comer)
- Munich Residenz (Residencia de Múnich) es el antiguo palacio de los reyes de Baviera y es el más grande de Alemania. Hay diferentes tipos de entradas según lo que queramos ver, yo recomiendo no perderse la visita a la Residencia, el resto es opcional.
- Odeonsplatz es la plaza que encontramos al salir del palacio. En ella nos encontramos el Fedherrnhalle, un símbolo del honor del ejército bávaro. La Iglesia de los Teatinos (Theatinerkirche) de estilo rococó, es sencillamente impresionante, quizá por eso la lista de espera para casarse en ella es de más de cinco años. Y el Hofgarten, que pertenece a palacio, unos jardines de estilo italiano por los que paseando podemos llegar al Jardín Inglés, famosos por su gran extensión y por tener un canal artificial en el que se puede hacer surf.

- Frauenkirche es la catedral de la ciudad, no llama mucho la atención pues es bastante simple ya que fue construida en muy poco tiempo. Lo más llamativo es la famosa pisada del diablo que se conserva dentro de la Catedral.
Eso es todo lo que vimos con el tour, el “inconveniente” de este es que no entras a ningún sitio por lo que nosotras hicimos primero el recorrido para conocer la historia de los lugares y después de comer regresamos a ellos para visitarlos. Y hablando de comida, yo probé algunas delicias muniquesas como:
- Schnitzel: Un filete empanado que es más grande que la cabeza de un humano promedio y que rellenan de muchas cosas. Elegimos un queso alemán algo fuerte que le dio un toque delicioso. En Andy’s Krablergarten podéis disfrutar de uno de estos por unos ocho o nueve euros, es recomendable compartir entre dos esta maravilla culinaria. Además, este restaurante nos encantó, el camarero hablaba español porque está aprendiendo el idioma y fue todo muy agradable y la comida estaba deliciosa.

- Käsespätzle: Aunque pensemos que en Alemania todo es carne, la verdad es que un gran porcentaje de la población es vegetariana por lo que ofrecen gran variedad de platos. Este en especial es una especie de macarrones con queso, servidos con cebolla. Lo comimos en Mozart’s, algo más caro que el anterior pero también muy bueno.
- Kaiserschmarrn: Llegamos a lo bueno, el postre. La locura del emperador es la traducción de su nombre, creo que ya os hacéis una idea de lo bueno que estaba. Una especie de masa de tortitas con azúcar, almendras, pasas y ron. Se sirve junto con compota de manzana y aunque es empalagoso, merece la pena probarlo.

El segundo día toca madrugar, pues la visita al palacio de Nymphenburg es larga. Aunque hay numerosas combinaciones posibles para hacer el recorrido, nosotras elegimos verlo todo. Los jardines son enormes y hay que tener cuidado de no perderse por ellos, pero sin duda nos encantó esta visita. En mi opinión, el palacio fue de los más bonitos de todo el viaje.

Por la tarde tenemos numerosas opciones para acabar el viaje, yo opté por un tour sobre el III Reich alemán. Y es que, no sé si sabéis que fue en Múnich donde Hitler y el partido Nazi dieron sus primeros pasos, por lo que un tour sobre esta historia nos parecía algo necesario de hacer. Escogimos hacerlo con Sandemans pues el Free Tour nos había encantado, este tenía un precio fijo de 15 euros, pero la verdad es que mereció la pena.
Si no sois unos apasionados de la historia del siglo XX como mi amiga y yo, Múnich ofrece muchos otros planes como visitar la fábrica de BMW y el Olympiapark. Así que cada uno a su gusto puede organizar una tarde tranquila en la ciudad.
Y de Múnich nosotras nos marchamos a Praga, pero mi compañera hablará de esta ciudad en su próximo artículo. He preferido unir Múnich a Berlín, aunque ese no sea mi recorrido original, para aquellos que quieran viajar por Alemania.
En Berlín pasamos cuatro días, tiempo suficiente para poder ver todo lo imprescindible. Al igual que en Múnich nos decidimos a hacer un Free Tour por el casco histórico pues Berlín es enorme y así podíamos conocer la historia de la ciudad y los lugares más importantes en apenas tres horas. Y otra vez escogimos Sandemans, tras la visita nosotras nos fuimos a descansar pues nos habíamos levantado a las tres de la madrugada para coger el avión. Pero os recomendamos que, si planeáis el viaje con tiempo, reservéis plaza en el Bundenstag (parlamento) pues se agotan rápidamente y es una visita obligada que no pudimos hacer.

Que nos gusta a nosotras un buen tour, no sé si os habéis dado cuenta de esto leyendo el artículo. Por eso el segundo día hicimos una visita guiada por los búnkeres subterráneos de Berlín (Spoiler: los nazis no construyeron ningún refugio antiaéreo para la población). Conocer la ciudad bajo tierra es conocerla desde una perspectiva completamente diferente, estas visitas las realiza “Berlin Unterwelten”, una asociación que trabaja para la conservación de la historia de la Berlín subterránea.
Por la tarde visitamos el ayuntamiento rojo, la fuente de Neptuno y el monumento a Marx y Engels. Todo esto está muy cerca por lo que se visita en poco tiempo, después nos marchamos al barrio de San Nicolás, un pequeño barrio estilo medieval perfecto para pasear y poder visitar la iglesia, una casa de una familia burguesa del siglo XVIII y algunas curiosas tiendas de peluches y tés.
Llega el tercer día y os recomiendo que estéis bien descansados, nosotras estábamos ya en el día 18 de nuestro viaje así que imaginad lo descansadas que estábamos. Y digo esto porque toca el turno de la isla de los museos. Berlín tiene algunos de los museos más importantes de Europa como el museo de Pérgamo, el de Bode, el Museo Antiguo, el Museo Nuevo y la Antigua Galería Nacional. Es una visita obligada si vas a la ciudad y tienes todo un día para ir de museos, la entrada combinada a los cinco cuesta tan solo 18 euros, por lo que es el plan más recomendable. No es necesario visitar los museos en profundidad, cada uno tiene un mapa con los objetos más destacables por lo que nosotras hicimos un recorrido rápido por todos los edificios parándonos solo en aquello que nos resultaba interesante (como las dos horas que me pasé yo viendo jarrones griegos y mi amiga desesperada de ver tanto jarrón).

Realmente a nosotras nos sobró día con las visitas a los museos y decidimos ver el East Side Gallery ese mismo día. Es el famoso trozo de muro que aún queda en pie y tiene grafitis en toda su extensión, como la archiconocida pintura de los dos presidentes besándose. Y si queremos ver un trozo de muro original que conserva todas sus partes (interior, exterior y torre de vigilancia) podemos ir a Bernauer Strasse donde podemos pasear por el memorial y visitar el centro de documentación de forma gratuita desde cuya terraza vemos el famoso trozo de muro.
Y ya el último día lo tendremos para visitar el muro, mencionado anteriormente, así como la Muela Picada. Una Iglesia que fue bombardeada en la Guerra de la cual se conserva solo una parte como recuerdo de esta oscura época. Al lado construyeron una nueva capilla moderna rodeada de una preciosa cristalera azul que sin duda merece la pena su visita.
Si queremos ver Berlín desde arriba podemos subir a la torre de la televisión, un edificio que no destaca por ser muy bonito pero que tiene unas buenas vistas de la ciudad. Se suelen formar grandes colas a la entrada por lo que llegar a primera hora de la mañana es la mejor opción.

Luego podemos pasear por el barrio turco, una zona más bohemia llena de grafitis para ver y donde podemos acudir al mercado turco que solo está abierto los martes y los viernes. Realmente no es una zona que me encantase visitar, pero está bien si quieres dar un paseo por una parte completamente diferente del moderno centro de Berlín.

Y ya para acabar el día nos dirigimos a Postdamerplatz, una moderna plaza que se ilumina y llena de vida por la noche. Es cara para cenar, pero hay algunos puestos de helados baratos para poder tomar algo sin dejarnos un ojo de la cara.
Sé que aquí en Berlín no he hablado apenas de comida, la verdad es que se consume mucha gastronomía bávara, por lo que vamos a encontrar los mismos platos que en Múnich. El plato más famoso de Berlín es el Currywurst, una gran salchicha alemana con curry y kétchup, puede sonar un poco asqueroso, pero sabe realmente bien. En Maximilians ofrecen un menú del día barato en el que podemos degustar algunos de los mejores platos de la gastronomía alemana.

La capital de Alemania también destaca por su oferta internacional, por eso nosotras decidimos probar la cocina vietnamita en Madami.

La última recomendación es la compra de la Berlín Welcome Card, una tarjeta que nos permite el uso del transporte ilimitado, depende de cuánto te vayas a mover por Berlín y de dónde se sitúe tu hotel (la zona de Alexanderplazt es la mejor) será rentable o no, pero teniendo en cuenta que es la ciudad más grande de Europa deberíais sopesar esa opción. Además, os hacen algunos descuentos en restaurantes, tiendas de recuerdos y atracciones que nosotras pudimos aprovechar muy bien.
Y esto es todo, espero que estos consejos os sirvan para poder disfrutar de Múnich y Berlín si algún día decidís ir. En el próximo artículo nos marcharemos a Polonia para continuar nuestro recorrido por Europa, ¡no os lo perdáis!
Autora del reportaje: Noelia Ruiz
Preciosas las dos ciudades¡¡
Vaya viaje se ha marcado esta chica…jejeje
Berlín es una pasada, recomendable ir a visitarlo.
¡¡ Que envidia XD:)) !!
Coincido con Carmen, yo estuve hace 3 años trabajando durante 6 meses en Berlín y es el no va más. Me vine con una penaa!!
No vale poner este tipo de reportajes, cuando ya se han acabado las vacaciones….snif, snif!!…..jejejej
Y que lo digas Elena….jejejej…..anotado para el año que viene, porque tiene una pinta estupenda hacer un viaje así.
Vuelvo a hacer la misma petición que hice en el otro artículo:
Señores dueños de las agencias de viajes, si os sobra este viajito que nos cuentan en el reportaje, yo encantada de hacerlo, y así luego os puedo contar de primera mano que tal. Podría hacer ese esfuerzo sin problemas….jajajajaj!!
jajajaja….que arte Irene….pero anda que no molaría
Yo me volvería a ir de vacaciones con los ojos cerrados y en Alemania nunca he estado, así que me viene de lujo…
Dios de mi vida, que filete!!!!!….Así están los alemanes de grandes y hermosos.
Berlín es una ciudad muy moderna y cosmopolita. Yo la he visitado dos veces y no deja de sorprenderme.